jueves, 4 de febrero de 2010

El Acuario

Nunca me imagine que era un buen presagio.
Todo comenzó el lunes 14 de diciembre del 2009, cuando fuimos donde Don Cangrejo (le puse así para que los niños [mis sobrinos: Francisca y Daniel] lo identificaran bien y se rieran, es el señor que tiene un negocio de peces y artículos afines en Rancagua entre vicuña y Bustamante) a comprar peces para el acuario que tenia en casa, y que previamente había ambientado, ya lo tenia con plantas, bombas, termostato y otras cosas, agua por ejemplo. Estuvimos viendo y viendo, tiene tal variedad Don Cangrejo, que es imposible no seducirse con el tema y preguntar mas y mas cada vez. Compramos una pareja de “gupis” y una pareja de “espadas” los cuales obviamente se pasaron a llamar Francisca, Daniel, Camila y Nicolás…todos los nombres de los niños.
Don Cangrejo nos dijo que la hembra gupi, Francisca, estaba embarazada, y de hecho estaba con su vientre muy abultado, pero no le preste atención, no mucha en eso en realidad. Nos fuimos, felices, con una bolsa con agua, peces y comida para ellos. Pasamos a comprar algo de beber, había un sol furioso arriba y debíamos caminar a casa un par de calles. Al llegar e instalar a los peces en su nuevo hogar nos sentamos los tres a contemplar, les di algo de comer y luego Daniel se durmió mirando el acuario, estaba maravillado, lo relajo de manera tal, que quedo ahí, sentado y con sus ojos cerrados. Efectivamente la gupi estaba embarazada y se sintió tan cómoda en su nuevo hogar que al día siguiente dio a luz, los niños se había ido al campo de vacaciones, a la casa de mis padres, pero los llame por teléfono y les contaba cuantos habían ya, fueron mas de 30 de una sola vez, increíble, tanta vida ahí, en un espacio tan pequeñito.
Yo me case este 16 de enero, la fecha la habíamos fijado en septiembre del 2009, fue muy lindo, una ceremonia muy privada, con familiares, no todos, y algunos amigos, no todos tampoco, porque se encarece el evento con cada alma que se suma, y no podíamos mas. Me case con la mujer de toda mi vida, con mi amor de joven, mi amada. Diez años casi han pasado desde que nos conocimos, el mismo día 16, cuando me case, cumplíamos también 9 años de pololeo, elegimos la misma fecha. Fue una inyección de amor, de optimismo, de pasión, de ganas de seguir y por sobre todo de ganas de querer estar siempre juntos. Eso significo casarnos.
Ha pasado ya tiempo desde que nacieron los gupis, ahora miden 3 a 4 cm, y he abastecido mi acuario con otros peces también, siempre voy donde Don Cangrejo y a los niños siempre les cuento, así los logre tener un poquito mas conmigo. Este jueves recién pasado, el 28 de enero, me senté a mirar mi acuario, como siempre lo hago y note que la hembra espada estaba dando a luz, solo tuvo dos eso si, llame de inmediato a los niños para contarles, se pusieron muy contentos como siempre y estaban felices de ser abuelos nuevamente, también le conté a mi señora y se puso muy contenta también, yo también lo estaba, mal que mal, quiere decir que no lo he hecho tan mal.
Cuando llego Ximena, mi señora, lo conversamos y estuvimos mirando el acuario juntos y de pronto se puso a llorar, no me decía por que, solo lloraba, pensé que algo muy malo le había pasado, solo me miraba, bajaba su cabeza y lloraba. De pronto, de una bolsa saco una prenda de vestir, no era algo grande, era una prenda pequeñita, era color blanco invierno y tenia las medidas de una personita pequeña, me miro, sonrió y yo adivine todo y la abrace y la bese y supe que nuestras vidas cambiarían para siempre, seria padre.
El doctor le dijo que tenia seis semanas y media de embarazo, estábamos muy felices por la noticia, seis semanas y media hacia atrás, comenzando desde la fecha que me conto, es, aproximadamente la misma fecha en que la gupi dio a luz, nunca imagine que era una señal, nunca pensé ser padre ahora, estoy feliz por eso, pronto llegara mi retoño y podrá ver a los peces del acuario, junto a mi.

domingo, 31 de enero de 2010

Venganza

muchas veces no logro perdonar, muchas veces cuando lo hago, ha sido un proceso largo, tortuoso y complicado para mi, no se porque me cuesta tanto, cuando me atacan o me hieren me cuesta mucho olvidar y por el contrario recurro a la venganza, un termino que me encanta, pero a una venganza lucrativa, a una venganza que deja una moreleja que usualmente la elaboro de manera tal que sea de una u otra forma algo semejante a lo que me hicieron, que se entienda que me molesta, que me hiere o que me incomodo y que se de vuelta la moneda, para sentir, para hacer sentir lo que yo sentí...
Es mala la venganza, pero me cuesta mucho no sentirla.